Estudiar con eficacia: las 10 técnicas pasadas por el tamiz de 399 estudios
Una revisión de referencia publicada en 2013 por John Dunlosky y cuatro colegas clasificó diez técnicas de estudio sobre una base de 399 estudios recogidos. Solo dos obtuvieron la nota máxima: la autoevaluación, que hace producir la respuesta de memoria, y el espaciamiento, que reparte las sesiones en el tiempo. Releer y subrayar, las dos prácticas que los alumnos citan más en las encuestas, no mejoran el rendimiento de forma fiable.
El informe de 2013: dos técnicas en la cima
La revisión se titula «Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques». La firman John Dunlosky y cuatro coautores, y se publicó en Psychological Science in the Public Interest en enero de 2013. Diez técnicas pasan revista, de la relectura a la autoevaluación. El cribado se hace por la generalidad de los beneficios, de un público a otro y de un contenido a otro.
Gregory Donoghue y John Hattie retomaron la base de esta revisión en un metaanálisis publicado en 2021 por Frontiers in Education: 399 estudios referenciados, de los cuales 242 explotables cuantitativamente. El corpus suma 1 619 efectos sobre 169 179 participantes. La media general alcanza d = 0,56. La práctica espaciada encabeza las diez técnicas (d = 0,85), por delante de la autoevaluación (d = 0,74).
La clasificación de los autores sigue ese orden. Dos técnicas obtienen la evaluación de utilidad alta: la autoevaluación y la práctica espaciada. Cinco técnicas quedan en utilidad baja, entre ellas la relectura y el subrayado. En la síntesis de 2021, el subrayado y el resumen obtienen los dos efectos más débiles de la tabla.
Autoevaluarse: la brecha que crece con el retraso
La autoevaluación consiste en producir la respuesta de memoria: responder a una pregunta, recitar una lección, rehacer un ejercicio sin el modelo. Henry Roediger y Jeffrey Karpicke compararon dos regímenes de estudio sobre textos científicos: releer el pasaje, o escribir todo lo que se retenía de él, sin corrección (Psychological Science, 2006).
Cinco minutos después del estudio, la relectura mantenía una ligera ventaja: 81 % de recuerdo frente a 75 %. Dos días después, el orden se había invertido (68 % frente a 54 %), y la ventaja de la autoevaluación aguantaba una semana (56 % frente a 42 %).
El informe de 2013 atribuye a la autoevaluación una utilidad alta, fundada en efectos obtenidos en alumnos de edades y niveles variados. También documenta un punto de aplicación: la autoevaluación con corrección de errores funciona mejor que la autoevaluación sola, y su ventaja sobre la relectura se considera «extremadamente robusta».
Espaciar: el mismo trabajo, mejor colocado
La práctica espaciada reparte una misma cantidad de trabajo en sesiones separadas por días. La práctica masiva la concentra en un solo bloque, como en el repaso de la víspera.
Cuatro metaanálisis recogidos por Donoghue y Hattie cubren unos 300 estudios de comparación entre espaciado y masivo, con un efecto medio de 0,60. En matemáticas, el experimento de Doug Rohrer y Kelli Taylor (Applied Cognitive Psychology, 2006) repartió diez problemas en dos sesiones separadas por una semana, mientras un segundo grupo encadenaba los mismos diez problemas en una sola sesión. A la semana, los dos grupos se parecían; a las cuatro semanas, el grupo espaciado alcanzaba el 64 % de aciertos frente al 32 %, sin ejercicios adicionales.
La combinación de las dos técnicas ganadoras tiene nombre: reaprendizaje sucesivo. Se trata de recordar un contenido hasta acertarlo, y luego volver sobre él en sesiones espaciadas. En los experimentos de Katherine Rawson y sus colegas (Journal of Experimental Psychology: Applied, 2018), con igual número de recuerdos, los elementos repartidos en tres sesiones espaciadas aguantaban al 68 % después de una semana, frente al 26 % cuando los tres recuerdos se concentraban en una sola sesión.
Releer y subrayar: los dos favoritos del público
En las encuestas citadas por el informe de 2013, la relectura y el subrayado encabezan los métodos que los alumnos declaran usar. Ambas figuran entre las cinco técnicas clasificadas de utilidad baja.
Releer hace familiar el texto, y esa familiaridad alimenta la confianza. En los experimentos de Roediger y Karpicke, los estudiantes que habían releído preveían mejor éxito que los que se habían examinado; una semana después, el resultado real estaba invertido. La síntesis de 2021 añade además un efecto secundario del subrayado: puede dificultar la capacidad de sacar inferencias, y su aportación al rendimiento sigue siendo débil.
Qué pueden cambiar el aula y la casa
El informe de 2013 enumera aplicaciones directas para las clases. Una secuencia puede abrirse con un test corto con corrección, sobre las ideas esenciales de la secuencia anterior. Los conceptos importantes se retoman a lo largo de varias sesiones. Para los ejercicios, la repartición no pide problemas adicionales: cada serie mantiene los ejercicios del día, y los recuerdos del mismo tipo vuelven en las series siguientes (Rohrer y Taylor, 2006).
En casa, las mismas palancas se trasladan: preguntas que piden producir la respuesta, con corrección inmediata; y citas de repaso fijadas en varios días. Para juzgar un aprendizaje, el test a distancia sigue siendo la referencia (Roediger y Karpicke, 2006).
Stella: cuestionarios en las lecciones, una racha de días
Stella es una aplicación de aprendizaje para niños de 4 a 17 años y sus padres. Según la edad, el contenido cambia de forma: audio para los de 4-6 años, lecciones cortas después.
El recorrido retoma las dos técnicas que el informe de 2013 sitúa en la cima. Cuando una lección termina, el cuestionario corregido hace producir la respuesta de memoria, como en la autoevaluación de los estudios. La racha de días, por su parte, cuenta los días en que se ha completado al menos una lección: el progreso se extiende a lo largo de las semanas.
Las puntuaciones aparecen después de cada cuestionario, y cada curso se cierra con un cuestionario final. Un panel da a los padres la visión de conjunto, y los datos personales se quedan en el dispositivo. Las cuentas de los menores de 13 años pasan por el consentimiento parental, conforme a COPPA.